Pablo Jordi, cofundador de Pikkukala

ProAnimats

Emprender, aprender

Artículo de Pablo Jordi, cofundador de Pikkukala, para el InfoPROA del 23 de enero de 2024

Una de las recomendaciones del congreso Animar 2023 fue atender la necesidad imperiosa de una alfabetización financiera de los productores de animación para aprender a pensar y comunicarse en el mismo idioma que los potenciales inversores de sus proyectos o empresas, así como aplicar en sus compañías la disciplina de gobierno corporativo necesaria para hacerlas “invertibles”.

Ello es imperativo en el escenario actual, cada vez más polarizado, en el que macrogrupos de empresas audiovisuales conviven (¡y compiten!) con microempresas productoras. Corregir este desequilibrio necesita de productores emprendedores que superen la figura del “grantrepreneur” (quien solo entiende el mundo a través de las ayudas).

La Comisión Europea y el programa MEDIA también se están planteando cómo mejorar la formación para el sector del entretenimiento, con cierta alarma por la frustración manifiesta de algunos profesionales del cine . La necesidad va más allá de los productores, atañendo a cuantos trabajan en la cadena de valor del audiovisual.

¿El reto? Actualizar la oferta formativa de manera suficientemente ágil, en un tiempo en el que las tecnologías adelantan que es una barbaridad, creando nuevas necesidades constantemente. ¡El mero ejercicio de llevar la cuenta de las competencias necesarias en cada industria ya tiene tela! ¿Saben ustedes lo que es un realizador virtual? ¿Y un Chief Metaverse Officer?

Los productores de animación, como los estudios de juegos, conocemos de primera mano el impacto de la innovación tecnológica perpetua. Necesitamos una guía de competencias de la animación común a nivel europeo. Como inspiración, merece la pena ojear la guía de competencias para la industria del videojuego creada por educadores y profesionales en Finlandia.

En el futuro, la formación de profesionales de la animación a la europea tiene que ser ágil y participativa. Ha de integrar a los jóvenes (¡de los que se puede aprender tanto!). Debe instruir en tecnología desde una óptica humanista, abarcando conceptos generales de Inteligencia Artificial y no solo aplicaciones prácticas. También tiene que priorizar las soluciones de código abierto y las libertades digitales por encima del software propietario y los algoritmos de “caja negra” procedentes de las corporaciones. Debe enseñar a pescar y no solo dar pescado.