Aprovecho la proximidad de la Navidad y el hecho de que – por fin- tenemos un nuevo gobierno, con su presidente y su ministro de Cultura, para compartir con ellos, y con nuestro honorable president i consellera de Cultura, mi lista de deseos para este mandato.
Lo que más deseo en el mundo es poder seguir haciendo lo que hago. Que nadie se lleve a engaño, la producción de documentales unitarios no es una actividad económicamente rentable, y ya no es ni siquiera económicamente sostenible. Pero me gustaría que lo fuera y con la ingenuidad con que los niños escriben las cartas a los Reyes Magos, me atrevo a pedir cuatro cositas:
– Que nuestra televisión TV3 cumpla con su mandato constitucional de ser motor de la industria audiovisual catalana. Estamos todos felices de que sus datos de audiencia sean tan buenos, pero el trato hacia los productores es deleznable, las producciones se valoran bajísimo, hay prácticas abusivas e ilegales en los contratos y un largo etc. Por favor, que se arregle, que se firme un convenio, con unos contratos tipo y unas condiciones mínimas.
– Que TVE invierta y programe documentales en prime time. En TV3 los documentales hacen buenas audiencias, ¿por qué en TVE piensan que no las harán? ¿No tiene buenas audiencias un programa factual como Informe Semanal? TVE es la gran televisión pública, si no está por la labor de emitir programas factual que tengan una función informativa, luego pasa lo que pasa, y nos podemos encontrar con asaltos al parlamento tipo Trump o Bolsonaro.
– Que el ICAA se parezca al Centre Nacional de la Cinématographie (CNC) francés o a cualquier Film Institute de cualquier país europeo. Es decir, que fomente, asesore y tutele y no se dedique a otorgar subvenciones para luego someter a los productores a un tercer grado decidiendo de forma arbitraria y sin ningún sentido común, ni ningún sentido de la industria, qué es necesario y qué no para la producción.
– Que la regulación de la actividad de producción sea normal, no una exageración, como es ahora, que a los productores les cuesta el doble hacer la burocracia que la película. Las películas no son medicamentos ni puentes del AVE.Si las hacemos mal, pueden aburrir, pero que yo sepa nunca una mala película mató a nadie. Por favor, déjennos trabajar con tranquilidad.
Habría muchos más puntos a comentar, porque la amarga verdad es que el sector está muy mal. Así que mi último deseo es que las condiciones mejoren para todos. Actualmente son tan exiguas que los productores hombres andan rebotados con los puntos para conseguir la igualdad de género. Les entiendo perfectamente: cuando en una camada no hay suficiente comida, la mejor opción y la más lógica para que sobreviva algún cachorro es abandonar al más débil.
Pero ¿Y qué tal si empujamos juntos para mejorar el sistema para todos? Nosotras tenemos fuerza… Aquí nos encontraréis, en la trinchera.
Desde aquí os deseo a todos y todas una muy feliz navidad.


