Sandra Tapia, productora a Arcadia Motion Pictures

ProFicció

De Poblenou a los Oscars

Artículo de Sandra Tapia, productora en Arcadia Motion Pictures, para el InfoPROA del 19 de marzo de 2024

Hace poco más de una semana se celebraron los premios Oscar en Hollywood, Los Angeles. Todos los que nos dedicamos a hacer películas hemos soñado alguna vez en llegar hasta lo que muchos consideran la meca del cine. Desde Arcadia tuvimos la suerte y el privilegio de vivirlo y disfrutarlo con la nominación a la mejor película de animación por Robot Dreams. Y de hacerlo rodeados de parte del equipo que hizo maletas y kilómetros para vivir intensamente aquellos días casi como la familia que hemos acabado construyendo en un proyecto que ha costado más de cinco años llevar a cabo.

Quizás todavía es pronto para sacar conclusiones sobre qué supone eso de “ir a los Oscars” (quizás también necesitamos un tiempo para procesarlo), pero no es pronto para compartir con los socios algunas reflexiones o curiosidades.

Obviamente somos industrias que están muy lejos en ciertos aspectos, pero quizás no tanto en otros. Y a pesar de que hay ciertas cosas que no hace falta que importemos, otras creo que sí tendríamos que aplicar a nuestra industria. Por ejemplo, el trato al nominado. Hemos pasado entre febrero y marzo bastantes días en LA y las actividades organizadas por la Academia, especialmente la comida de nominados, hace bandera de un trato democrático a todos y cada uno de los candidatos. Todos hemos tenido nuestro momento de oro y hemos podido hablar, conocer y compartir experiencias con otros nominados de la categoría que fuera. Y qué decir de la pasión con que viven la noche de los Oscars en el Dolby Theatre. Sea un largo documental o el premio a Emma Stone, todo el teatro entero se levanta, celebra, grita y aplaude. Qué lujo ver cómo viven la noche del cine en una gala que es un reloj suizo donde todo funciona. Está claro que sus recursos son inmensamente más grandes que los nuestros, pero fijaos en que el trato democrático a los nominados o la pasión son cosas que no se miden con la balanza monetaria.

Hemos vuelto sin premio, eso es cierto. Pero la experiencia vivida y el camino hasta llegar aquí han valido tanto o más que un Oscar. No volvemos con la sensación de pérdida o derrota (basta ya de hablar de ganadores y perdedores en los premios y las galas).

Lo que nos ha ocurrido a nosotros y deseamos que pase a más compañeros en el futuro demuestra que el talento y las buenas historias no tienen fronteras (ni idioma). Robot Dreams es el ejemplo de cómo una película en 2D, sin diálogos, hecho en casa por artistas que en su inmensa mayoría no han pisado Manhattan, se ha ganado el corazón de los y las académicas americanas. Eso nos tiene que dar esperanza, nos tenemos que creer que si hacemos buenas películas (y obviamente sabemos cómo moverlas internacionalmente en un buen circuito de festivales que refuerce la venta internacional), tenemos talento y creatividad suficientes para llegar de Poblenou hasta Hollywood.