Joan Enric Valiente Vaello, president del Cine Club Utiye

PROA

La necesidad de las salas de cine en los pueblos

Artículo de Joan Enric Valiente Vaello, presidente del Cine Club Utiye, entidad ganadora del Premio Impulso del Audiovisual 2023, para el InfoPROA del 20 de febrero

La existencia de los cineclubes desde su aparición en los años 60 ha evolucionado hasta nuestros días, y desgraciadamente muchos han desaparecido. Han pasado de los cinefórums y tertulias para comentar un film de la Nouvelle Vague francesa, el expresionismo alemán o el cine soviético, películas casi clandestinas, a una actividad complementaria de las salas comerciales. Ningún cineclub, en sus orígenes, dejó de programar films como El acorazado Potemkin de Eisenstein, El gabinete del doctor Caligari de Robert Wiene o todas las películas francesas de Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol o Éric Rohmer.

El Cine Club Utiye es un caso paradigmático, creado en 1968 en Ontinyent por personas con inquietudes cinéfilas y culturales en momentos difíciles políticamente. Hemos evolucionado, cambiado y progresado para llegar a 2024 con plena actividad, manteniendo el espíritu de hacer llegar un cine de calidad y de difícil visionado en las salas de cine, las cuales están dedicadas principalmente a productos comerciales, de entretenimiento y títulos “multinacionales”. Sabemos que es una lucha desigual, de alguna manera es un David contra Goliat donde el público está muy inducido por la publicidad de las superproducciones, además de las plataformas que están produciendo una transformación en el consumo audiovisual.

Esta gran diferencia presupuestaria se ha hecho patente incluso en los últimos Premios Goya, donde una sola película ha acaparado casi todos los galardones, merecidamente, sí, pero ha dejado fuera películas que no pueden competir económicamente (¿habría que hacer dos tipos de categorías según el presupuesto?, aquí lo dejo) y ya no por los premios, sino por la visibilidad que les da de cara a la asistencia del público a verlas en un posible reestreno en salas.

Nuestro espacio está para ayudar, desde nuestra humilde capacidad, a dar visibilidad a películas más íntimas, sin producciones millonarias, con el uso de las distintas lenguas del Estado español, y especialmente films en catalán. Con este espíritu invitamos a directoras y directores, actores y técnicos del ámbito cinematográfico a acercarse al público que está más interesado por ver “otro” tipo de cine y en sala.

Hace poco me preguntaron: ¿actualmente tiene sentido la existencia del Cine Club Utiye? Está claro que sí. No es el cineclub de 1968, el público también ha cambiado, pero continúa el amor al cine, asistir a la sala y programar un cine diferente, además en una población media del interior del País Valenciano, como es Ontinyent, convirtiendo el Utiye en un referente, incluso para público de otras poblaciones y comarcas vecinas de la Vall d’Albaida, para poder ver títulos tan significativos y no programados en los cines comerciales de la zona como, por ejemplo, Pa negre, Alcarràs, Lobster soup, Domingo Domingo, Black is Beltza, La imatge permanent, 20.000 especies de abejas, O Corno, Toscana, Creatura, El mestre que va prometre el mar