David Matamoros, productor a Mr. Miyagi Films

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Un artículo sobre denuncias, buenas prácticas y dar las gracias a los compañeros

Artículo de David Matamoros, productor en Mr. Miyagi Films, para el InfoPROA del 2 de julio

Cuelgo el teléfono a nuestros abogados para demandar judicialmente a un agente de ventas con prácticas fraudulentas. Tengo suerte de tener unos buenos distribuidores que me apoyan. Hablo con los coproductores para informar de la situación. Le tienen miedo: Intentad llegar a una situación diplomática, dicen. Entiendo el miedo porque yo también me he sentido inseguro, desistido, sin un referente, culpabilizándome por haber hecho tratos con un personaje como este. Y el riesgo empresarial es alto.

Al cabo de un rato decido escribir a una compañera para explicarle. Me llama y empieza a hablar… ¡Virgen María, la de líos que ha tenido! Lo que me explica deja mi experiencia en una tontería. Le pregunto: ¿Pero entonces cómo puede ser que todavía haya gente que quiera trabajar con él? En Madrid, ya nadie, te lo aseguro, me dice. Respiro tras haber compartido el sufrimiento.

Llamo a otra persona responsable de compras de una plataforma y me dice que nunca compraría nada viniendo de esa persona. No soy el único, veo. Recuerdo a otro compañero que también tiene trato con él. Nos llamamos y compartimos la experiencia. Le digo: ¿No crees que tendríamos que crear una base de datos o un código de buenas prácticas o unos encuentros para que no nos pase lo mismo en el futuro? Me da la razón. Es necesario más allá de encontrarnos en un mercado y dejar caer un comentario.

Las desavenencias son habituales en los negocios, y más en este, donde el factor humano está tan presente. Puede haber dos interpretaciones del mismo hecho, especialmente porque somos subjetivos y la pasión o el ego nos mueve; pero después hay comportamientos delictivos. En pequeño comité y una vez ha pasado, nos lo explicamos: Ostras, este payo ha hecho eso. Y esta ha hecho eso otro. Y reprimimos una sonrisa nerviosa. Pero también creo que quizás se podría hacer algo para que, si una compañera o un compañero ve que uno de nosotros ha hecho tratos en el pasado con alguien, no tenga vergüenza de llamar y, huyendo de competencias malentendidas, diga: Hola, ¿me podrías aconsejar? Te lo agradecería. La unión de todos nos hace más fuertes.